Netanyahu enfrenta abucheos y deserciones en la ONU
Europa, Medio Oriente y la Autoridad Palestina critican discurso de Israel: llaman a cautela, denuncian crímenes y apoyan reconocimiento de Palestina.
NUEVA YORK — Las reacciones oficiales al inicio tumultuoso del discurso del primer ministro israelí Benjamín Netanyahu en la Asamblea General de la ONU fueron casi inmediatas, reflejando un clima diplomático cargado de polarización. Mientras varios países decidieron retirarse del hemiciclo como forma de protesta, otros respondieron con denuncias, exigencias y advertencias frente a las implicaciones del conflicto en Gaza.
Reacción palestina: condena y reafirmación diplomática
El presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmud Abás, aprovechó la jornada previa para intervenir por videoconferencia y urgir a la comunidad internacional a respaldar la causa palestina. Abás condenó la ofensiva israelí, denunció la situación humanitaria en Gaza y calificó como insuficiente el reconocimiento simbólico del Estado palestino si no va acompañado de garantías reales de soberanía y fin de la ocupación.
Desde Gaza, voceros de Hamás celebraron las noticias sobre salidas de delegaciones y el rechazo al discurso de Netanyahu, considerándolo una manifestación adicional del aislamiento diplomático de Israel. También destacaron las órdenes de arresto internacional contra el primer ministro, considerándolas un avance simbólico en la rendición de cuentas internacional.
Europa: críticas, sanciones y límites al respaldo
Varios países europeos se situaron hoy en un terreno crítico frente a Israel, en un contexto de creciente presión internacional.
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En una declaración contundente, la primera ministra italiana Giorgia Meloni afirmó que la guerra israelí en Gaza ha cruzado “la línea de lo humanamente tolerable” y anunció que Italia apoyará algunas sanciones propuestas por la Unión Europea contra Israel. Meloni dijo que la justicia humanitaria impone límites incluso en respuestas legítimas a agresiones.
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Francia, que recientemente reconoció al Estado palestino, propuso además desplegar una fuerza de estabilización de la ONU en Gaza para garantizar seguridad y transición hacia la reconstrucción, acto que fue interpretado como un llamado a contrapesar el enfoque estrictamente militar israelí.
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La Unión Europea, en conjunto, ha evaluado medidas económicas —incluyendo aranceles y restricciones comerciales— frente a Israel, como respuesta al deterioro humanitario y al riesgo de violaciones al derecho internacional humanitario.
Otros actores regionales y globales
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Países del bloque árabe y de la Liga Árabe manifestaron su rechazo al discurso y respaldaron la salida de delegaciones. Muchos de ellos exigen un alto el fuego inmediato y responsabilizan a Israel por la crisis de desalojos, muertes y desplazamientos en Gaza.
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Algunos Estados de África y América Latina también se sumaron simbólicamente a los gestos diplomáticos de protesta, retirando temporalmente sus delegados o manifestando su descontento por la línea insistente de Netanyahu contra el reconocimiento palestino.
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En el plano institucional, la comunidad que integra el “Grupo de La Haya” respaldó las ordenes de arresto emitidas por la Corte Penal Internacional (CPI) contra Netanyahu, instando a su cumplimiento efectivo y a que los estados miembros cooperen con la justicia internacional.
Confrontaciones diplomáticas y advertencias
Netanyahu, consciente del rechazo visible, negó las acusaciones de genocidio en Gaza durante su intervención, y cuestionó severamente a los líderes occidentales que han reconocido al Estado palestino, calificando sus decisiones como “vergonzosas” y como un aliento a “terrorismo”.
La exigencia al presidente de la Asamblea para restablecer el orden con el mazo es una escena infrecuente en debates de Naciones Unidas; este episodio simboliza el grado de tensión internacional que rodea al discurso.
El día de hoy marca una escalada diplomática. Las reacciones oficiales, en conjunto, muestran que el aislamiento político de Israel ante esta administración podría profundizarse si las tensiones continúan intensificándose. El pulso geopolítico entre defensores de Israel y simpatizantes de la causa palestina se ha trasladado con fuerza al escenario de la ONU, donde lo simbólico y lo discursivo tienen ahora consecuencias inmediatas.

