🌍 Putin en China: una cumbre clave para el Sur Global
Un viaje de cuatro días que redefine alianzas
Este domingo, el presidente ruso Vladímir Putin iniciará una visita oficial de cuatro días a China, un viaje calificado como «sin precedentes» en el marco de la 25.ª cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS). El evento, que se celebrará en la ciudad de Tianjin del 31 de agosto al 1 de septiembre, se presenta como un epicentro de la diplomacia global, donde Putin mantendrá una serie de encuentros bilaterales con importantes líderes internacionales.
Además de Putin, la cumbre contará con la presencia del primer ministro de la India, Narendra Modi, y el presidente serbio, Aleksandar Vucic. También se espera la participación de mandatarios de naciones estratégicas como Mongolia, Irán y Turquía, lo que subraya la creciente relevancia de la OCS en la reconfiguración del orden mundial. La agenda de Moscú se enfoca en fortalecer los nexos con el Sur Global, una prioridad que busca consolidar un bloque de naciones no alineadas con la hegemonía occidental.
Seguridad y cooperación económica: el doble motor de la OCS
El experto en China contemporánea y director del Instituto Argentino de Estudios Geopolíticos, Rubén Darío Guzzetti, ha destacado la importancia crucial de la cumbre, señalando que «en el contexto internacional es central lo que va a ocurrir en Tianjin». Según Guzzetti, la cumbre profundizará acuerdos en áreas clave como la seguridad, la defensa, la lucha contra el terrorismo, el separatismo y el ciberterrorismo.
La cooperación entre Rusia, China y la India es «fundamental justamente para la seguridad y la defensa regional», un pilar que sostiene la estabilidad en vastas regiones de Asia y Eurasia.
Además del enfoque en seguridad, la OCS ha venido expandiendo su alcance hacia el ámbito económico y financiero. Guzzetti enfatizó que la organización está «avanzando en acuerdos económicos, financieros, que va sumándose y acoplándose al mayor desarrollo». En este sentido, la posición de las naciones BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), se consolida como el «centro» de estos procesos, impulsando una «economía abierta, cooperativa» que desafía las estructuras financieras tradicionales.
El papel de la OCS en la lucha contra el narcotráfico y la injerencia externa
Guzzetti también abordó la situación de América Latina, señalando la «injerencia y la presión permanente sobre todo del bloque anglosajón, que en este contexto internacional necesita los recursos de América Latina y se concentra en afianzar ese control colonial». En este marco, la OCS podría ofrecer un modelo alternativo, especialmente en la lucha contra el narcotráfico.
La organización, que nació bajo el respeto a la Carta de las Naciones Unidas, ha logrado acuerdos significativos en controles fronterizos, incautando «decenas de toneladas de droga» a lo largo de los años. Aunque Guzzetti reconoció el potencial de este enfoque para abordar los problemas de la región, también criticó la política de Estados Unidos en este ámbito, sugiriendo que «la intención sobre todo del Gobierno de Estados Unidos hoy no es combatir la droga, sino tener una excusa para intervenir en algunos países rebeldes a su política».
La cumbre de Tianjin, más allá de ser un encuentro protocolar, se configura como una plataforma para que las potencias emergentes consoliden su visión de un orden multipolar, donde la cooperación y la soberanía se erigen como pilares frente a la presión geopolítica.

