Tensión máxima entre México y EE.UU. por narcotráfico
La lucha antidrogas enfrenta a Sheinbaum y Trump en un pulso de soberanía, operaciones militares encubiertas y disputas diplomáticas crecientes.
La relación entre México y Estados Unidos atraviesa una de sus fases más delicadas de las últimas décadas. La lucha contra el narcotráfico, históricamente un eje de cooperación y conflicto bilateral, se ha convertido en el principal detonante de fricciones entre la presidenta Claudia Sheinbaum y su homólogo estadounidense, Donald Trump.
El episodio más reciente ocurrió tras un sorpresivo comunicado de la Administración para el Control de Drogas (DEA), en el que se anunció un operativo binacional denominado “Proyecto Portero”. Sin embargo, pocas horas después, la mandataria mexicana desmintió la participación de su Gobierno en dicho operativo, calificando la información de inexacta y advirtiendo sobre intentos de manipular la narrativa de la cooperación bilateral.
Operaciones unilaterales y despliegue militar
El diferendo se suma a la creciente tensión por la presencia militar estadounidense en el mar Caribe. La semana pasada, Washington ordenó el despliegue de buques de guerra, aviones espía, al menos un submarino con capacidad ofensiva y cerca de 4,000 efectivos en aguas internacionales próximas a Venezuela y Panamá.
Desde entonces, Sheinbaum ha reiterado a diario su rechazo a cualquier forma de intervencionismo en América Latina. “No al intervencionismo”, enfatizó el martes, cuando fue cuestionada sobre el despliegue, que analistas interpretan como una estrategia para ejercer presión tanto en el Caribe como en México.
El caso Zambada y las incógnitas con EE.UU.
La tensión no es nueva. Cuando Sheinbaum asumió la presidencia el pasado 1 de octubre, ya existía un fuerte roce con Washington por la captura de Ismael “El Mayo” Zambada, uno de los capos más influyentes del Cártel de Sinaloa. El operativo, aún rodeado de misterio, culminó con su traslado a Texas, sin que las autoridades estadounidenses informaran oficialmente a México los detalles de su arresto.
A ello se suman otros episodios sin respuestas claras: la entrega al FBI de decenas de familiares de Joaquín “El Chapo” Guzmán, el acuerdo judicial de Ovidio Guzmán López para convertirse en testigo protegido en Estados Unidos y la inminente negociación de Zambada para seguir el mismo camino.
Según reportes de la prensa mexicana, “El Mayo” estaría dispuesto a revelar información crucial sobre el funcionamiento del narcotráfico en México a cambio de beneficios penitenciarios, lo que, de confirmarse, podría reconfigurar el mapa del crimen organizado.
Incongruencias y reclamos de soberanía
La presidenta Sheinbaum y el fiscal general Alejandro Gertz Manero han señalado la incongruencia de la política de Trump, quien declaró a los cárteles mexicanos como organizaciones terroristas, pero al mismo tiempo negocia con sus líderes para utilizarlos como informantes o testigos protegidos.
La mandataria también rechazó de manera categórica la propuesta de Trump de enviar tropas estadounidenses a México. “EE.UU. no va a venir a México con los militares. Cooperamos, colaboramos, pero no va a haber invasión. Eso está absolutamente descartado”, afirmó con firmeza.
Riesgo de confrontación regional
El escenario escaló cuando el New York Times reveló que Trump habría firmado en secreto una orden ejecutiva que autoriza operaciones militares contra cárteles latinoamericanos. Aunque la Casa Blanca no ha confirmado ni desmentido el reporte, el despliegue naval en el Caribe alimentó la percepción de que Washington está dispuesto a ejecutar acciones unilaterales.
Gobiernos de la región han manifestado su preocupación por la posibilidad de que Estados Unidos adopte medidas militares que excedan el marco legal internacional. Para México, el riesgo no solo implica un deterioro diplomático, sino también una amenaza directa a su soberanía y a la estabilidad regional.
En este nuevo capítulo de desencuentros, la cooperación bilateral contra el narcotráfico parece haberse transformado en un campo de batalla político, donde la desconfianza y los movimientos unilaterales complican aún más la relación entre los dos países vecinos.

