Venezuela frustra atentado con explosivos en Caracas
El gobierno venezolano desactivó un plan terrorista con dinamita en Plaza Venezuela; acusan a la oposición radical y a aliados en Colombia y EE.UU.
Caracas, 7 de agosto de 2025 — Las autoridades venezolanas evitaron la ejecución de un atentado con explosivos en una de las zonas más transitadas de la capital. El ministro para las Relaciones Interiores, Justicia y Paz, Diosdado Cabello, informó este jueves que el Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin) logró desarticular un plan que pretendía detonar seis cargas de dinamita en la Plaza de la Victoria de la Gran Guerra Patria, ubicada en Plaza Venezuela.
El hecho, según relató Cabello, iba a ocurrir el pasado domingo 3 de agosto a las 11:32 a. m., en una explanada por donde transitan miles de ciudadanos diariamente. El objetivo: causar una masacre y “explotar a un pesado del gobierno”, según confesó el principal detenido, identificado como José Daniel García Ortega.
Un plan detallado y financiado desde el exterior
El operativo de inteligencia permitió infiltrar a una persona dentro del grupo que planeaba el atentado. Gracias a esa fuente, se supo el día, la hora y el lugar exacto donde se colocaría el artefacto explosivo. García Ortega transportó y colocó un bolso con tres kilos de dinamita, conectados a un teléfono analógico que sería usado para activar la detonación a distancia.
La operación permitió que agentes del Sebin vigilaran los movimientos del implicado y, posteriormente, desactivaran el explosivo antes de su activación. Durante el interrogatorio, García Ortega confesó que fue contratado por 20.000 dólares y delató a varios cómplices dentro y fuera del país.
El plan, explicó Cabello, fue gestado durante seis meses y contaba con apoyo de actores que, según el gobierno venezolano, forman parte de una estructura internacional. En el teléfono del detenido se encontraron mensajes con un contacto llamado “Lenny”, presuntamente ubicado en Colombia, donde se habla explícitamente del objetivo del atentado.
Acusaciones directas contra figuras de la oposición
Cabello señaló como responsables intelectuales a figuras de la oposición venezolana que se encuentran en el exilio y a líderes políticos colombianos. Entre los mencionados están María Corina Machado, Juan Pablo Guanipa, Iván Simonovis, José Enrique Rincón, y los expresidentes de Colombia Iván Duque y Álvaro Uribe. A todos ellos los acusó de mantener una “alianza criminal” con narcotraficantes y conspiradores para desestabilizar al país.
“Quieren derrocar al gobierno por la vía del terror”, denunció el ministro, y pidió cooperación a las autoridades colombianas para identificar y detener a los cómplices del atentado frustrado. Según el relato oficial, tras la operación, varios involucrados intentaron escapar del país rumbo a Colombia y Trinidad y Tobago.
Un patrón repetido: sabotaje y desestabilización
Cabello también advirtió que este intento de atentado forma parte de una estrategia más amplia para generar caos en Venezuela. Denunció que estos grupos planean ataques contra embajadas, marchas civiles, servicios públicos (electricidad, agua, telecomunicaciones), así como lugares frecuentados por la población como el Metro de Caracas o parques infantiles.
“La ultraderecha habla de sus planes en público, se jactan de conspirar, y eso nos ayuda a prevenir”, afirmó Cabello, quien aseguró que el gobierno se mantiene en máxima alerta ante cualquier intento de sabotaje.
El funcionario subrayó que la administración de Nicolás Maduro continuará vigilante y que se reforzarán las medidas de seguridad en espacios públicos. “No vamos a permitir que llenen de miedo al pueblo”, concluyó.
Reacciones internacionales: silencio y escepticismo
Hasta el cierre de esta edición, ni las autoridades colombianas ni las figuras señaladas se han pronunciado oficialmente sobre las acusaciones. En tanto, organizaciones de derechos humanos han solicitado que se garantice el debido proceso a los detenidos y que se presenten pruebas públicas para sustentar las acusaciones.
Analistas internacionales han reaccionado con escepticismo, señalando que estas denuncias podrían tener un trasfondo político en medio de un clima preelectoral tenso en Venezuela. No obstante, la gravedad del hecho ha encendido alertas dentro y fuera del país.
El caso continúa en investigación mientras crece la expectativa por nuevas detenciones o posibles repercusiones diplomáticas en la región.



