INTERNACIONAL

EE.UU. pone fin a operaciones de USAID y reestructura su ayuda exterior

Marco Rubio anuncia el cierre definitivo de USAID y el traslado de sus funciones al Departamento de Estado, en una decisión que redefine la política exterior estadounidense.

Washington D.C., 1 de julio de 2025. — En un giro histórico en la política exterior de Estados Unidos, el secretario de Estado, Marco Rubio, anunció el fin de las operaciones de la Agencia de EE.UU. para el Desarrollo Internacional (USAID), una medida que marca la conclusión de más de seis décadas de asistencia internacional gestionada por este organismo. La decisión, según Rubio, es parte de una reestructuración profunda que busca alinear la ayuda exterior con los intereses estratégicos de la nación.

“A partir del 1 de julio, USAID dejará oficialmente de implementar ayuda extranjera”, escribió Rubio en una columna publicada este martes en el sitio web del Departamento de Estado, dando por cerrada una etapa que calificó como una «era de ineficiencia». La agencia será reemplazada por un nuevo enfoque de asistencia, centralizado y administrado directamente por el Departamento de Estado.

Una revisión multimillonaria y crítica

Rubio explicó que la clausura de USAID es el resultado de una revisión “exhaustiva” de miles de programas y más de 715 mil millones de dólares invertidos desde el fin de la Guerra Fría. Los hallazgos revelaron, según sus palabras, una desconexión entre el gasto y los resultados.

“USAID contó con décadas y un presupuesto casi infinito para impulsar la influencia estadounidense y el desarrollo global, pero tiene poco que mostrar”, escribió. El funcionario criticó que los objetivos de desarrollo rara vez se cumplieron, mientras que “la inestabilidad se agravó” y el “sentimiento antiestadounidense creció”.

Críticas al “complejo industrial de ONG”

Uno de los aspectos más polémicos del anuncio fue la acusación contra las organizaciones no gubernamentales que trabajaban con USAID. Rubio reprochó que muchos ejecutivos de estas ONG llevaban un estilo de vida “de lujo”, financiado por los contribuyentes estadounidenses, mientras que las poblaciones destinatarias seguían marginadas.

Afirmó que USAID se había convertido en una organización benéfica mal disfrazada, que a menudo financiaba agendas políticas que iban en contra de los intereses estadounidenses, incluyendo operaciones de “diversidad, equidad e inclusión” (DEI), “censura”, y hasta “cambio de régimen”.

Un nuevo paradigma: ayuda con rostro nacional

En el nuevo modelo de asistencia exterior, la ayuda será gestionada exclusivamente por el Departamento de Estado, con un enfoque “más estratégico, eficiente y responsable”. Rubio aseguró que los recursos ahora se destinarán a alianzas productivas y sostenibles, no a subsidios indefinidos.

“Donde antes había un arcoíris de logotipos inidentificables, ahora habrá un símbolo claro: la bandera estadounidense”, declaró, destacando que los beneficiarios deben saber que reciben una inversión directa del pueblo estadounidense y no una limosna sin rostro.

Además, subrayó que la futura ayuda será selectiva, limitada en el tiempo y vinculada al rendimiento, con una clara expectativa de reciprocidad. Como ejemplo, recordó que en 2023 los países del África subsahariana votaron con EE.UU. solo el 29 % de las veces en la ONU, pese a haber recibido más de 165 mil millones de dólares desde 1991.

América Latina y África: menos ayuda, más comercio

Rubio dijo que el cambio responde también a las expectativas de los propios países receptores. “Latinoamérica y África quieren comercio, no caridad”, afirmó. Según datos del Departamento de Estado, muchos gobiernos han expresado su preferencia por inversiones en infraestructura, tecnología y cooperación comercial que les permitan crecer de forma autónoma.

Con esta reconfiguración, Estados Unidos busca crear un nuevo tipo de alianza global, basada en la prosperidad mutua, la soberanía económica y el respeto estratégico.

Una señal geopolítica clara

El cierre de USAID y la nueva orientación de la ayuda exterior han sido interpretados por analistas internacionales como una señal clara de que Washington pretende ejercer un control más directo sobre sus instrumentos de influencia global. La iniciativa es vista también como un reflejo del enfoque más transaccional y pragmático de la Administración Trump, que ha insistido en “America First” como principio rector de su diplomacia.

Aunque los críticos argumentan que el cierre de USAID podría debilitar la capacidad de respuesta humanitaria de EE.UU. en zonas de conflicto o desastre, Rubio insistió en que el objetivo no es abandonar el apoyo internacional, sino reformularlo para que sea más eficaz y congruente con los valores e intereses nacionales.

Una nueva era

“Para los estadounidenses y muchos en todo el mundo, el 1 de julio marcará el comienzo de una nueva era de asociación global, paz, inversión y prosperidad”, concluyó Rubio.

Con esta decisión, Estados Unidos redefine no solo cómo brinda ayuda, sino también qué tipo de liderazgo desea proyectar en el siglo XXI. La era de USAID ha terminado. Comienza la era del poder estratégico con rostro directo.

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