Discurso del Presidente de Palestina ante la Asamblea General de las Naciones Unidas

Discurso de
S. E. Mahmoud Abbas
Presidente del Estado de Palestina
Presidente del Comité Ejecutivo de
la Organización para la Liberación de Palestina
ante
la Asamblea General de las Naciones Unidas
69 Sesión
Debate General de la Asamblea General

Nueva York, 26 de septiembre de 2014

foto-DiscursoAbbasONU

En nombre de Dios compasivo  y Misericordioso

 Sr. Presidente:

Para comenzar, deseo extender nuestras sinceras felicitaciones por su elección como Presidente de la Asamblea General de las Naciones Unidas esta sesión y expresar nuestra gratitud y aprecio a S. E. Sr. John Ashe por su hábil liderazgo de la sesión pasada.

Sr. Presidente, Damas y Caballeros,

Este año, proclamado por la Asamblea General de las Naciones Unidas como el Año Internacional de Solidaridad con el Pueblo Palestino, Israel ha elegido hacerlo un testigo de una nueva guerra de genocidio perpetrado contra el pueblo palestino.

Este año, en que la Asamblea, en nombre de todos los países y pueblos del mundo, transmitió el anhelo y la determinación del mundo de alcanzar una paz justa que logre la libertad e independencia para el pueblo palestino con el establecimiento del  Estado de Palestina viviendo junto a Israel para rectificar la histórica injusticia infligida contra el pueblo palestino en Al-Nakba de 1948, el Estado  ocupante ha elegido desafiar al mundo entero lanzando su guerra en Gaza, por medio de la cual sus aviones  y tanques asesinaron brutalmente vidas y devastaron los hogares, las escuelas y los sueños de miles de niños, mujeres y hombres palestinos, destruyendo en realidad sus esperanzas restantes en la paz.

Damas y Caballeros,

Me he dirigido a ustedes en este salón durante días similares en 2012 y advertido que la potencia colonial ocupante se preparaba para una nueva Nakba contra el pueblo palestino y apelé a ustedes: Prevengan una nueva Nakba. Apoyen el establecimiento de una Estado de Palestina libre e independiente ahora.

Regresé a este mismo salón dos meses después mientras Palestina se curaba de sus heridas y su gente enterraba a sus amados niños, mujeres y hombres martirizados después de que una guerra más fue lanzada contra la Franja de Gaza y ese día dije: definitivamente no había una persona en el mundo que necesitara la pérdida de las vidas de decenas de niños palestinos para confirmar que Israel insiste en la ocupación; y tampoco había necesidad de miles de irrupciones mortales y toneladas de explosivos para recordar al mundo que hay una ocupación que debe terminar y que hay un pueblo que debe ser liberado.

También dije en aquel entonces: no había necesidad de una nueva, devastadora guerra para darse cuenta de la ausencia de paz.

Y aquí estamos de nuevo hoy.

Aquí nos encontramos, llenos de pena, arrepentimiento y amargura, llegando a las mismas añejas conclusiones y preguntas después de una nueva guerra, la tercera guerra lanzada por el racista Estado ocupante en 5cinco años contra Gaza, esta pequeña, densamente poblada y preciosa parte de nuestro país.

La diferencia hoy es que la escala de este crimen genocida es mayor y que la lista de mártires, especialmente niños, es más larga, así como las listas de heridos e incapacitados y que docenas de familias han sido completamente  exterminadas.

La diferencia hoy es que aproximadamente medio millón de personas fueron desplazadas de sus hogares y que el número de casas, escuelas, hospitales, edificios públicos, edificios residenciales, mezquitas, fábricas e incluso cementerios destruidos no tiene precedente. Y, la diferencia hoy es que la devastación causada por esta reciente agresión no tiene par en los tiempos modernos, como ha sido confirmado por un testigo, el honorable Comisionado General de UNRWA.

Sr. Presidente, Damas y Caballeros,

Esta última guerra contra Gaza fue una seria e absolutos crímenes de guerra llevados a cabo ante los ojos y oídos del mundo entero, momento a momento, en un modo que hace inconcebible que nadie hoy pueda alegar que no se dieron cuenta de la magnitud y el horror del crimen. Y es inconcebible que algunos sean incapaces de describir esta situación en términos reales y que les sea suficiente declarar simplemente su apoyo al derecho de Israel a la defensa propia sin contemplación por el destino de miles de víctimas de nuestro pueblo, ignorando un simple hecho que nosotros les recordamos hoy: que la vida de un palestino es tan preciosa como la vida de cualquier otro ser humano.

Que algunos ignaran los hechos sobre el terreno, eso no niega su existencia.

También debemos asumir que nadie se preguntará más: porqué el extremismo esta aumentando y porque la cultura de la paz está perdiendo terreno y porqué los esfuerzos para lograrla están colapsando?

Aún, creemos –y esperamos- que nadie está intentando ayudar a la ocupación esta vez en su impunidad o en sus intentos de evadir la responsabilidad por sus crímenes.

Sr. Presidente, Damas y Caballeros,

En el nombre de Palestina y de su pueblo, afirmo hoy aquí: no olvidaremos y no perdonaremos, y no permitiremos que criminales de guerra escapen del castigo.

Afirmo en frente de ustedes que el pueblo palestino se aferra firme a su legítimo derecho a defenderse en contra de la maquinaria de guerra israelí y a su legítimo derecho a resistir esta ocupación israelí colonial y racista.

Al mismo tiempo, afirmo que nuestra pena, trauma e ira no harán que abandonemos por un momento nuestra humanidad, nuestros valores y nuestra ética; mantendremos siempre nuestro respeto y compromiso con el derecho internacional, el derecho internacional humanitario y el consenso internacional, y mantendremos las tradiciones de nuestra lucha nacional establecidas por los fedayeen palestinos y a las que nos comprometimos desde el arranque de la revolución palestina a principios de 1965.

Sr. Presidente, Damas y Caballeros,

En medio de un torrente de masacres y tormentas de destrucción masiva, fuimos testigos de los pueblos del mundo reuniéndose en enormes manifestaciones en las calles de muchas ciudades, declarando su condena de la agresión y la ocupación y su apoyo a la libertad de Palestina. Y fuimos testigos de la abrumadora mayoría de países en los diferentes continentes declarando la misma noble posición y apresurándose a proveer todo tipo de apoyo y asistencia a nuestro pueblo. Y fuimos testigos de la ampliación cualitativa y cuantitativa de las actividades de la campaña de alcances internacionales de boicot contra las políticas de ocupación apartheid y de asentamientos coloniales de Israel, especialmente entre grupos académicos, culturales, estudiantiles y juveniles.

Así, en nombre de Palestina, rendimos tributo a todos los que eligieron estar del lado de los valores humanos y demandaron libertad, justicia y paz. Todas estas manifestaciones de verdadera solidaridad constituyeron un importante mensaje para aquellos que estaban enfrentando el genocidio en Gaza, ayudándolos a sentir que no estaban solos.

Sr. Presidente, Damas y Caballeros,

La reciente guerra israelí confirmó en el terreno el punto decisivo de lo que el gobierno israelí ha estado declarando en los cerradas salas de negociación. Esta guerra vino después de largas y difíciles negociaciones que duraron más de ocho meses bajo los auspicios de los Estados Unidos y los esfuerzos del presidente Barack Obama y tenaces esfuerzos de su secretario de Estado, John Kerry. Nos embarcamos en este esfuerzo con mentes abiertas, en buena fe y con un espíritu positivo y nos comprometimos con los esfuerzos de la administración norteamericana de la manera más constructiva, y avanzamos nuestras firmes posiciones basados en las resoluciones de la legitimidad internacional, que reciben el abrumador apoyo de las naciones del mundo. Y genuinamente respetamos todos nuestros compromisos y entendimientos. Incluso mientras veíamos las continuas e intensificadas violaciones israelíes, ejercimos un autocontrol inimaginable, silenciando nuestros llantos y atendiendo nuestras propias heridas para dar a los esfuerzos estadounidenses las mejores oportunidades posibles de éxito.

De cualquier forma, y como es usual, el gobierno israelí no perdió la oportunidad de arruinar la oportunidad de paz.

A lo largo de los meses de negociaciones, la construcción de asentamientos, las confiscaciones de tierra, las demoliciones de casas, las campañas de asesinatos y arrestos y los desplazamientos forzosos en Cisjordania continuaron sin interrupciones y el injusto bloqueo de la Franja de Gaza fue apretado. La campaña de la ocupación tuvo como objetivo específico la Ciudad de Jerusalén y sus habitantes, intentando alterar artificialmente el espíritu, la identidad y el carácter de la Ciudad Sagrada, enfocándose en la mezquita de Al-Aqsa, amenazando con catastróficas  consecuencias. Al mismo tiempo, bandas racistas armadas de colonos persistieron con sus crímenes contra el ciudadano palestino, la tierra, mezquitas, iglesias, propiedades y árboles de olivo.

Como siempre, el gobierno israelí falló la prueba de la paz.

Rompió un acuerdo con la administración estadounidense que contemplaba la liberación de un grupo de prisioneros palestinos en las cárceles de la ocupación .y continuamos insistiendo en liberarlos a todos. Y, cuando fue confrontado con simples preguntas en las negociaciones directas o a través del mediador estadounidense, no dudó en revelar sus verdaderas posiciones:

Israel se niega a poner fin a su ocupación de los terretorios del Estado de Palestina ocupados  desde 1967, más bien busca su continuación y consolidación y rechaza el establecimiento de un  Estado palestino y se rehusa a encontrar una solución justa al problema de los refugiados palestinos.

El futuro propuesto por el gobierno israelí al pueblo palestino es, cuando mucho, ghettos aislados para los palestinos en tierras fragmentadas sin fronteras y sin soberanía sobre su espacio aéreo, agua y recursos naturales, que estarán bajo la subyugación de los colonos racistas y el ejército de ocupación y, cuando peor, será una absolutamente aberrante aplicación de un régimen  de Apartheid.

Israel ha confirmado durante las negociaciones que rechaza hacer la paz con sus víctimas, el pueblo palestino.

Todo esto se ha hecho concurrentemente con un intento de dar una naturaleza religiosa al conflicto y con el creciente y rampante racismo en el discurso político y mediático israelí y su implementación  del  plan de estudios escolar y en una serie de leyes y prácticas de la ocupación y sus colonos. Esta cultura de racismo, incitación y odio fue claramente manifestada en el sórdido crimen cometido hace unos meses por colonos fascistas, quienes secuestraron al joven chico de Jerusalén, Mohammed Abu Khdeir, lo quemaron vivo y lo asesinaron.

Durante los últimos años, la potencia ocupante también ha perseguido una política dirigida a debilitar deliberadamente a la Autoridad Nacional Palestina y en esencia, a anular practicamente su intero rol. La ocupación ataca al trabajo que hemos llevado a cabo implacablemente para establecer los cimientos del Estado de Palestina que queremos; un Estado soberano e independiente viviendo en paz y construyendo puentes de cooperación mutua y proporcionada  con sus vecinos; que respete los compromisos, obligaciones y acuerdos; que fortalezca los valores de la ciudadanía, la igualdad, la no discriminación, el estado de derecho, los derechos humanos y el pluralismo; que profundice las tradiciones ilustradas palestinas de la tolerancia, la coexistencia y la no exclusión; que fortalezca la cultura de la paz; que promueva el rol de la mujer; que establezca una administración efectiva comprometida con los estándares de buena gobernanza; y que patrocine las necesidades e intereses de su pueblo. La ocupación ha golpeado y continúa golpeando este esfuerzo porque es la antítesis de sus políticas de asentamientos y porque quiere destruir la posibilidad la realización de la existencia palestina en un Estado independiente dentro del marco de la solución de dos Estados.

Cuando nuestros esfuerzos por poner fin a la división interna a través del dialogo nacional tuvieron éxito hace unos pocos meses y nos preparamos para restaurar la unidad de nuestra tierra, nación e instituciones y formamos el gobierno de consenso nacional y comenzamos el proceso que llevaría a la realización de elecciones presidenciales y legislativas, todos los países del mundo dieron la bienvenida a este logro, con la excepción de Israel, que constantemente ha buscado fragmentar nuestra tierra y nuestra unidad nacional.

Sr. Presidente, Damas y Caballeros,

¿Y ahora, hacia dónde vamos?

La idea de que es posible simplemente regresar a los patrones pasados de trabajo, que repetidamente fallaron es, por lo menos, ingenua y, en cualquier caso, equivocada, ya que ignora el hecho de que ya no es aceptable o posible repetir métodos que han probado ser fútiles o continuar con acercamientos que han fallado repetidamente y que requieren amplia revisión y una corrección radical.

Es imposible y repito –es imposible- regresar al ciclo de negociaciones que fallo en lidiar con la substancia de la materia y la cuestión fundamental. No hay credibilidad ni seriedad en las negociaciones en las que Israel predetermina los resultados vía sus actividades de asentamientos y la brutalidad de la ocupación. No hay significado o valor en negociaciones ára las que el objetivo acordado no es terminar la ocupación israelí y lograr la independencia del Estado de Palestina con Jerusalén Oriental como su capital en el territorio palestino entero ocupado en la guerra de 1967. Y, no hay valor en negociaciones que no estén vinculadas con un firme horario para la implementación de su meta.

Ha llegado el momento de terminar esta ocupación colonial, ahora.

Palestina se rehusa a que el derecho a la libertad de su pueblo, que está sujeto al terrorismo por la potencia ocupante racista y sus colonos, permanezca como rehén de las condiciones sobre la seguridad de Israel.

El pueblo Palestino es en realidad el que necesita inmediata protección internacional, que estamos buscando a través de organizaciones internacionales, y quienes necesitan la seguridad y la paz que les hace más falta a ellos que a cualquier otro pueblo y los niños de Palestina valen los esfuerzos del mundo para asegurar que su niñez, sueños y vidas no serán devastados una vez más.

Es hora de que los capítulos de esta prolongada y continua tragedia sean cerrados.

Aquellos que fueron desarraigados de sus cálidos hogares, su buena tierra y su bello país en Al Nakba hace 66 años, empujados a la miseria del exilio y a una vida como refugiados y que ahora son forzados a nuevas laberintos de expulsión o a los barcos de la muerte en los mares del mundo necesitan seguridades de que no serán desplazados de sus casas nuevamente, que sus casas no serán destruidas nuevamente, y que no pasarán sus vidas esperando a que los invasores traigan una nueva guerra.

Es la hora de que este de deambular  llegue a su ultima estacion.

No aceptamos más quedar para siempre en la posiciòn  de aquellos quienes son demandados  constantemente a probar sus buenas intenciones haciendo concesiones en detrimento de sus derechos y permanecer en silencio mientras son asesinados y su tierra les estan robanda, y comprender las condiciones de la otra parte y la importancia de preservar su gobierno de coalición mientras consolida la ocupación. Estamos exhaustos de las pruebas adicionales que debemos pasar para probar nuestra eficiencia, competencia y elegibilidad para ganar nuestro simple derecho natural a vivir una vida normal y nuestro derecho inalienable a esperar un mañana estable y ordinario, a soñar más días bellos, y para que nuestros jóvenes puedan planear sus días y años venideros con seguridad, en paz y libertad sobre nuestra tierra, tal como los otros pueblos del mundo.

Ha llegado la hora de que la paz verdadera y justa prevalezca en la tierra de la paz.

Sr. Presidente, Damas y Caballeros,

Nosotros y todos los países árabes hemos constantemente advertido sobre las desastrosas consecuencias de la continuación de la ocupación israelí y la negación de la libertad e independencia para el pueblo de Palestina. Hemos repetidamente llamado la atención al hecho de que permitir a Israel actuar como un Estado por encima de la ley con impunidad y absolviéndolo de cualquier responsabilidad o castigo por sus políticas, agresión y desafío de la voluntad y la legitimidad internacional ha provisto absolutamente de un terreno fértil y un ambiente propicio para el crecimiento del extremismo, el odio y el terrorismo en nuestra región.

Confrontar el terrorismo que plaga nuestra región por grupos –tales como “Daesh”(EIIL)  y otros que no tienen ninguna relacion con cualquier forma de la tolerante religión islámica o con la humanidad y están cometiendo brutales y crueles atrocidades- requiere mucho más que la confrontación militar. Es una cuestión urgente que requiere mucho más que condenas y declaraciones de posiciones, que por supuesto son necesarias. Lo que se necesita primordialmente es una estrategia plena y creíble para secar las fuentes del terrorismo y erradicar sus raíces en todas las esferas políticas, intelectuales, económicas y sociales de la región. Requiere la creación de cimientos sólidos para un consenso razonable que haga la lucha contra todas las formas de terrorismo in cualquier lugar una tarea colectiva que sea llevada a cabo por la alianza de naciones, pueblos y civilizaciones. Requiere, en este contexto y como prioridad, poner fin a la ocupación israelí de nuestro país, que constituye en sus prácticas y perpetuación una aborrecible forma de terrorismo de Estado y un campo de cultivo para la incitación, la tensión y el odio.

Sr. Presidente,

En este momento en que aún estamos sufriendo de los horrores de la guerra, encaramos al formidable reto de reconstruir lo que ha sido destruido por la ocupación.

Por invitación de la República Árabe de Egipto y del Reino de Noruega, que apreciamos profundamente, la ciudad del Cairo será anfitriona el siguiente mes de una conferencia internacional para la asistencia y la reconstrucción de la Franja de Gaza. Nuestro gobierno presentará informes completos a la conferencia sobre las pérdidas infligidas por la agresión en los diferentes sectores de la vida y proveerá detalles de los planes y programas que serán rápidamente implementados y supervisados en la Franja de Gaza para atender necesidades inmediatas de socorro y los requerimientos de la reconstrucción, en plena coordinación con las agencias y cuerpos de las Naciones Unidas.

Al tiempo que reiteramos nuestro aprecio y gratitud a todos los países y organizaciones que se aprestaron a proveer asistencia al pueblo palestino durante y después de la guerra, estamos confiados de que países fraternales y amistosos no dudaran en apoyar los planes y programas que presentaremos y en que la conferencia lograra resultados prácticos que cumplan con las expectativas y necesidades de las víctimas de esta agresión.

Reafirmamos aquí que el pre requisito primordial para el éxito de todos estos planes y esfuerzos es un fin del continuo bloque israelí que ha sofocado por años a la Franja de Gaza y la ha convertido en la prisión más grande del mundo para casi dos millones de ciudadanos palestinos. Al mismo tiempo, afirmamos nuestro compromiso y la necesidad de consolidar el cese al fuego a través de negociaciones bajo los auspicios de Egipto. De cualquier forma, para evitar repetir el ciclo de guerra y reconstrucción cada dos o tres años, es imperativo enfocarse en el asunto fundamental y punto de partida, que es que el sufrimiento de Gaza no será completamente aliviado sino poniendo fin a la ocupación y logrando la independencia del Estado de Palestina.

Sr. Presidente, Damas y Caballeros,

Durante las últimas dos semanas, Palestina y el Grupo Árabe llevaron a cabo intensos contactos con los diferentes grupos regionales en las Naciones Unidas para preparar la introducción de un borrador de resolución para ser adoptada por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas sobre el conflicto israelí-palestino y empujar hacia adelante los esfuerzos para lograr la paz.

Este esfuerzo reafirma nuestro compromiso de lograr una paz justa a través de una solución negociada y nuestra adopción de una esfuerzo diplomático y político a través de los cuerpos de las Naciones Unidas. Este esfuerzo está inspirado  y basado plenamente en el espíritu y las provisiones de las muchas resoluciones que ustedes han aprobado en la Asamblea General y aquellas adoptadas por el Consejo de Seguridad, que han establecido los cimientos para una solución duradera y una paz justa.

Este esfuerzo aspira a corregir la deficiencia de previos esfuerzos para alcanzar la paz al afirmar el objetivo de poner fin a la ocupación israelí y lograr la solución de dos Estados, del Estado de Palestina, con Jerusalén Oriental como su capital, sobre el territorio entero ocupado en 1967, junto con el Estado de Israel y alcanzando una solución justa y acordada para el problema de los refugiados palestinos con base en la resolución 194, con un calendario específico para la implementación de estos objetivos como está estipulado en la Iniciativa de Paz Árabe. Esto estará vinculado a la inmediata reanudación de negociaciones entre Palestina e Israel para delimitar las fronteras, alcanzar un acuerdo detallado y completo y trazar un tratado de paz entre estos.

Damas y Caballeros,

Confiamos en que este esfuerzo recibirá amplio y pleno apoyo de aquellos que están comprometidos con asegurar que nuestro país no será testigo de nuevas guerras y atrocidades, por aquellos que desean apoyar una campaña de combate al terrorismo, por aquellos que creen que es necesario actuar expeditamente para rectificar la injusticia histórica infligida por Al Nakba contra el pueblo palestino, y por aquellos que desean ver a la paz prevalecer en la tierra de las religiones monoteístas.

La adopción de esta resolución afirmará que lo que ustedes intentaron realizar en este año es el Año Internacional de Solidaridad con el Pueblo Palestino, que continuará su lucha y firmeza y se erigirá valeroso y fuerte de los escombros y la destrucción.

Nosotros, como nuestro poeta Mahmoud Darwish dijo: “estamos infectados con una enfermedad incurable, que es la esperanza, y amamos a la vida si nos dan la oportunidad”

Sr. Presidente, Damas y Caballeros,

Hay una ocupación que debe terminar ahora.

Hay un pueblo que debe ser liberado inmediatamente

La hora de la Independencia del Estado de Palestina ha llegado.

Gracias.

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